Ser mujer es como ser un abanico de pasiones. Un rompecabezas de emociones armado con entrega y constancia. Una palita de complicados contrastes de colores. Es ser capaz de mostrar un corazón frágil construido con la fortaleza de un pilar para nunca dejarse caer.
Ser mujer es saber enfrentar con sutileza y embestir con elegancia. Es amar reír y llorar apasionadamente. Es ser poeta, pintora, bailarina, amiga, líder, cómplice, musa….Ser mujer es un fascinante enigma, siempre indescifrable, Ser mujer significa la dicha de vivir al lado de un hombre, de acompañarme de una pareja.
Ser mujer me ha permitido vivir en mi sexualidad los mas elevados momentos de placer que puede tener un ser vivo, por cada orgasmo que he experimentado en mi vida bien ha valido la pena cada cólico menstrual. Ser mujer es conocer tu cuerpo y disfrutarlo con sabiduría y pasión.
Ser mujer me ha permitido la inmensa dicha, de haber sentido en mi vientre encenderse una nueva vida, sentir como se va desarrollando, como va creciendo, como se alimenta de mi cuerpo, de mi vida, de mis experiencias, de mis ilusiones. Como llega el momento en el que completamente formada y madura esa nueva vida emerge de mi misma y grita, a partir de entonces cambia mi vida y la llena de luz, de ternura, de alegría, de angustias y preocupaciones, de besos y caricias.
Ser mujer es identificar las diferencias con el otro y enriquecer en armonía las oportunidades que estas diferencias ofrecen. El saber que se puede arribar a la cima sin pretensiones masculinas, sino a través de una absoluta feminidad. Ser mujer es jugar con la idea de lucir lindos vestidos y cambiarlos a placer por pantalones para montar en bicicleta, trepar árboles o escalar montañas.
Ser mujer es admitir la posibilidad de seguir creciendo en convivencia masculina, es conquistar la propia inteligencia, es participar para aniquilar la ancestral pedagogía del silencio femenino. No hay nada mas gratificante que ser madres, compañeras, hijas, amigas y esposas exitosas, en todas y cada una de las actividades que desempeñamos.
Ser mujer significa, orgullo, alegría, logros, placer, regocijo, vida, responsabilidad, tristeza, dolor, sufrimiento, es una conjunción de todas las experiencias en la vida, buenas, malas, de todo y ahí está lo mejor de ser mujer. Soy mujer y me encanta. Ojala y algún día puedan decirlo a gritos todas las mujeres en cualquier lugar del mundo.
Ser mujer es descubrirme llena de sensaciones, de emociones, de formas atractivas en mi cuerpo, de ilusiones en mi cabeza, de tener el privilegio de ser cortejada, de ser pretendida, de ser consentida, de ser apapachada por uno que otro hombre. Es sensacional ser la parte de la pareja que recibe, flores, chocolates, pasteles, peluches, atenciones.
Ser mujer es vivir comprometida con la vida, es exigir la justicia ante el abuso, es nadar a contra corriente entre el poder, es luchar por la reconquista del ser y la individualidad, es elegir constantemente entre el instinto y los deseos, entre los cánones sociales y los propios, entre lo acostumbrado y lo rebelde, entre la militancia y las causas sociales, políticas y la familia.
Ser mujer es dividirse en diez para atender mil quehaceres, la casa, los niños, la comida, convivir con los hijos, con los hombres, con las mismas mujeres, entrar en la competencia diaria de la vida, pasar adelante, atrás y a veces de frente a la muerte para salvar a otros, es a veces desaparecer y ser invisibles atrás, es querer estar adelante y siempre presente ¡Qué difícil es ser mujer aun en este siglo!
Que afortunada ¡Ser mujer! Como aquellas que inspiraron a la Venus del Milo, a la Gioconda de Leonardo, a la Traviatta de Verdi, a Las Señoritas de Avignon de Picasso. Ser mujer como aquella Juana que en Francia mostró mas empeño que todo un ejercito masculino, como Vivian Malone que se abrió paso ante el mundo para ejercer su derecho como mujer de color e ir a la Universidad de Alabama, como Rigoberta que no cesa en hacerse escuchar, como tantas que nadan contra corriente y a su modo, historia de su historia, día a día.
Ser mujer en esta época es ir buscando el equilibrio, tratar de armonizar los roles tradicionales con las nuevas oportunidades, es decir cada día quienes somos, y quienes queremos ser, sin conformarnos con lo que para algunas personas sigue siendo lo único posible.
Ser mujer, reto y realización múltiples, tropezar muchas veces para aprender a vivir, sufrir muchos desengaños, hasta llorar y sentir que no se puede mas, es servir a algún hombre aunque seas mas productiva económicamente que él, es hacer camino de la brecha que iniciaron hace muchos años atrás mujeres, es participar para aniquilar la ancestral pedagogía del silencio femenino.
Ser mujer en pleno siglo XXI significa todavía ser devaluada en todos los aspectos de la vida social, toda mujer debe de ser respetada, en cualquier ámbito que se desempeñe, porque no todas tienen las mismas oportunidades que aquella que estudió o tuvo la inmensa fortuna de tener una familia estable ¿Cuántas mujeres son jefes de familia y tienen que sacrificar el estar mas tiempo compartiendo con sus hijos para poder llevar los ingresos a su familia? Es ahí en ese momento cuando el asunto se vuelve mas complicado si se trata de poner en una balanza.
Ser mujer no es solo tener una cara bonita, un cuerpo estético para ser la admiración de los hombres, va mas allá de cualquier vanidad, tenemos el privilegio y la oportunidad de ser madres, criar y educar a nuestros hijos, luchar contra viento y mares por tener un lugar digno a nuestra capacidad, empeño, creatividad, en el mundo laborar que está diseñado para hombres.
Cuantas mujeres no duermen y trabajan de sol a sol para sacar adelante y alimentar a sus hijos. Hay muchos derechos que hay que conquistar, y triunfos por alcanzar. Es ser mujer en México representa un gran reto, el principal obstáculo es la falta de educación que nos convierte en victimas y seres dependientes sin ideas propias y con muchos complejos.
La revolución inicia en casa y somos las MUJERES las que hacemos los cambios ya que estos emergen de nuestro interior, pasan a la cocina y se transforman en hijos que salen de casa felices o infelices, con creatividad o amarguras, con ganas de amor o de matar, sanos o drogados.
No han sido suficientes los logros que se han alcanzado, ya que oy día se siguen matando, violando, discriminando despidiendo y pagando bajos salarios a las mujeres. El desafío real es saber quien te apoya: el gobierno, nuestros amigos, las leyes, el padre, el esposo, los jefes, la iglesia o los hermanos, o definitivamente tenemos que hacerlo solas…¿Por qué están de acuerdo que esto requiere una labor de equipo, o no?
Hay mucha soledad o me pregunto ¿Qué falta hacer para que esto disminuya o desaparezca en nuestro país o de mi familia? Yo mima me lo pregunto: ¿Por qué te dejas insultar por tu marido (que a veces se comporta violento) y discriminar por tu jefe (que te pide que no se enfermen tus hijos en días y horas hábiles)? Si eres una mujer afortunada, inteligente, educada, con recursos emocionales para salir adelante, es decir que pertenezco al 1% de la población mas afortunada de este país.
Ser mujer es una gran responsabilidad que debemos afrontar, respetando lo que pedimos, que respeten, sin egoísmo entre nosotros, por lo que algunas tienen, por lo que son, sueñan y anhelan, disfrutemos siendo, novias, amantes, esposas, madres, abuelas, vamos a trabajar por lo que queremos llegar a ser, por lo que no queremos dejar atrás, por todo aquello que nos motiva, por las cosas que nos dan satisfacciones, día con día, debemos aceptar que si alguien ha llegado mas lejos, es porque mas debemos luchar, mas aún y aferrarnos a lo que cada una queremos, convertir nuestros deseos, convertir nuestros deseos en una divina obsesión.
Una profesional que se convierte en madre tiene dos opciones, dejar de trabajar o dedicarse a sus hijos, sabiendo que la igualdad en tu casa desaparecerá al día siguiente o seguir trabajando y trabajando hasta el agotamiento, llegando a la conclusión que la igualdad es una utopía.
Soltera, casada, con hijos, profesional, viuda, huérfana, rica, pobre, con sexto de primaria o con maestría, el paso ya se dio desde el siglo pasado con nuestras abuelas, o madres pero falta mucho por hacer y reflexionar ya que la soledad, la desintegración, la enfermedad y sobre todo la violencia, es un mal que genera odio, pobreza y retraso en nuestra sociedad, ¿Todas tenemos que participar? Educación, educación, educación es la solución.
Los problemas no han surgido de la nada, esta condición de ser secundario no es exclusiva de cierta región,, ni de estos tiempos, las mujeres se las han visto difícil desde que se dio la división del trabajo y el hombre salió a cazar, y la mujer permaneció en casa, desde que La Biblia determinó que la mujer había llegado en segundo lugar y era una copia de la costilla de un hombre, que para poder demostrar su capacidad debió enfrentarse ante los hombres, sus creencias y ella misma, que debió pagar incluso con su vida, por abrir un libo y atreverse a querer saber mas.
Por ser mujer me obligo a vivir mi condición de divorciada, con desconfianza de mucha gente. Una mujer divorciada siempre va a parecer como una amenaza para la sociedad, no así un hombre divorciado, el por el contrario es digno de compasión. Ser mujer es indispensable, sin ser en los demás.
Por ser mujer me obligo a ser inteligente, emprendedora, a salir adelante porque somos guerreras incansables y lo seremos hasta el final, trabajando por lo que queremos llegar a ser, por lo que no queremos dejar atrás, por todo aquello que nos motiva, por las cosas que nos dan satisfacciones día con día. Somos tan diferentes unas de otras y sin que esto deba ser un motivo de critica debemos aceptar que si alguien ha llegado mas lejos es porque debemos luchar mas aun y aferrarnos a lo que cada una queremos.

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